Carlos Pistelli

Blog debate de Historia Nacional, SUSCRÍBASE YA

II- Pavón, batalla y consecuencias.

.

El 17 de septiembre de 1861, Mitre se “amaneció” con una victoria inesperada. Estaba sumido en una cierta depresión, y los que saben, dicen que sus oficiales mantuvieron el orden en una tropa que se daba por perdida. Cuando la mañana siguiente, las últimas tropas confederadas se retiraron, Mitre se supo vencedor de la contienda. La historia ha cambiado para siempre.

.

Post previos sobre el tema,

https://carlospistelli.wordpress.com/2013/09/13/i-pavon-batalla-trascendental-de-nuestra-historia/

https://carlospistelli.wordpress.com/2012/12/01/la-guerra-del-paraguay-1865-1870-mitre-y-urquiza/

https://carlospistelli.wordpress.com/2012/11/13/la-guerra-del-paraguay-1865-1870-urquiza-y-mitre-i/

.

El crucial año 1861. 

.

El 16 de noviembre de 1860 cae asesinado el gobernador de San Juan, coronel Virasoro. Los instigadores son hombres del partido liberal encumbrando a su jefe provincial, Adolfo Aberastain, viejo amigo de la infancia de Sarmiento, a la gobernación.

 La noticia llegó a Paraná días después. Derqui estaba recibiendo en su despacho a Mitre, y se desesperó. Estaban trabajando una alianza contra Urquiza, que no ocultó su enojo de las reuniones en secreto que mantuvieron en San José. Mitre le aconsejó “dejar pasar el hecho”, pero para el Presidente era ya una cuestión de honor. Su diferido pronunciamiento contra el castellano de San José, jamás se produjo. Básicamente, porque éste reasumió su condición de Jefe de Partido y le mandó una expresiva carta, haga lo que corresponda, señor Presidente, que cuenta con toda mi lealtad. Sáquese de la cabeza esas mentiras que dicen que lo haré traer en mil cadenas a mi presencia. Era una amenaza velada de esas que Urquiza solía hacer cumplir. El Presidente se resignó a su posición segundona, y cedió al entrerriano la conducción del proceso.

Todavía Mitre le impone unos comisionados para acompañar la situación en San Juan, pero las cartas estaban echadas. Mitre, otro ducho para los enjuagues, comprendió la mala parada del Presidente, y esperó en vano que se la jugara por él. Derqui manda la intervención inmediatamente para que no se lo critique por débil. Y lo hace en la figura del general Juan Saá. El puntano invadió la provincia, derrotó a los liberales en la Rinconada del Pocito, depuso a las autoridades liberales y apresó a Aberastain. Un día después de la Rinconada (corría el 12 de enero de 1861), un antiguo oficial de San Martín y Rosas, Francisco Clavero, fusiló al jefe de los liberales.

             La prensa porteña pegó el grito en el cielo. Habían incitado el golpe y aplaudido la muerte de Virasoro pero, claro, matar a Aberastain era demasiado. Las pasiones enceguecían a los bandos. Se iniciaba nuevamente la dramática guerra civil.

.

Derqui y Urquiza.

             Obligado por las circunstancias y apremiado por sus camaradas, Mitre se decidió por exportar los ideales liberales. Una asonada, o intento de una, en Córdoba terminó bruscamente cuando el Presidente de la República interviene personalmente la provincia y nombra a Saa general en jefe de la división del centro. Era prepararse para la inevitable guerra civil.

            Otros tantos mide Urquiza, queriendo concretar la conciliación. Y mucho más cuando reveladoras cartas al Presidente le llegan a su poder[1]. Derqui andaba en el juego de sostener su poder desde Córdoba y el cordón cordillerano como otrora el “manco” Paz, desligándose de Urquiza. Entonces el caudillo entrerriano busca el concurso de Mitre para la paz. Su plan consistía en hacerla a todo trance, como ordena a sus secretarios. Gracias a que estos no querían defeccionar de la causa de la Confederación no se hizo la paz que convenía al señor de San José. Pero no pudiendo tranzar en el campo diplomático, lo haría en otro lado. ¿Por qué no en el mismo campo de batalla?

.

Pavón.

    Urquiza muestra pocas ganas de combatir y con esa actitud marcha a batalla. Contaba ya sesenta años y tal vez su edad fuera estorbo para emprender campaña. Pero eso es excusa. Como las muchas que dio justificando su abandono del campo. Ni su pretextada enfermedad. Ni que debía levantar partido en Entre Ríos cuando la suerte estaba jugándose en Pavón. Ni su cansancio físico. Ni la intolerancia moral porque el Presidente Derqui le era hostil o por la insubordinación de un lugarteniente. Pretextos para acallar su conciencia. La de él no tanto. La del Partido Federal al cual entregaba a las garras enemigas. Mitre se encontró con un general enemigo dispuesto a cederle todo el poder. Desconfiado, no lo creyó hasta la defección final cuando Pavón. Los historiadores revisionistas hablan de un encuentro, o un arreglo, de los dos Caudillos en el campo de batalla por intermedio del diplomático estadounidense, Yates.

.

 En cuanto a la batalla en sí, ésta no se decidía todavía y los federales llevaban ventaja cuando la reserva urquicista tocó retirada. Tras ella se fueron los escuadrones entrerrianos. La noche cubrió la realidad. En la mañana del 18 de septiembre Mitre averiguaba haber vencido en Pavón.

 Era una batalla que bien valía un país. Así lo entendió Juan Bautista Alberdi. “Urquiza realizó tres batallas: Caseros para ocupar el poder; Cepeda para hacer una fortuna; Pavón, para conservarla”. Cuanta verdad en estas palabras.

.

Significado de Pavón.

.

             Pese a las heroicas actitudes de don Santiago Derqui presentándose en Rosario a las pocas tropas presentes exclamando: “Si necesitáis un soldado, ¡aquí estoy yo!”. O las de los santafesinos preparándose para una guerra de montoneras como si viviera el Brigadier, todo se ha perdido. Saa ha robado las vacas para su provincia, desertando de la causa federal, aunque algunos lo ven valiente en combate. López Jordán, última esperanza confederal, se resigna a la actitud de su caudillo y vuelve grupas a Entre Ríos. Apenas Chacho Peñaloza niega el desenlace de Pavón.

    ¿Qué significó Pavón?: “No trate de economizar sangre de gauchos. Éste es un abono que es preciso hacer útil al país. La sangre es lo único que tienen de humano”. “Pavón no es solamente una victoria militar… Es el triunfo de la civilización sobre la barbarie”. Eran las palabras de Domingo Faustino Sarmiento a Bartolomé Mitre. Era el retorno a una política olvidada. Era retornar a la política del genocidio practicada por los generadores del Régimen. El terror estatal rosista, tan execrable como la política del genocidio, era respetable y hasta perdonable comparado con lo que vendría tras Pavón. Tuvimos indicios de lo que vendría. Villa-mayor primero. Cañada de Gómez enseguida: El 22 de noviembre en las cercanías del poblado se asesinan a los últimos resabios del ejército confederado. Entre los que se salvan, José Hernández, escritor del Martín Fierro, y Leandro Alem, fundador de la UCR. ¡Qué mejor símbolo!

.

  Santiago Derqui buscó resistir. ¡Sobra el patriotismo y la abnegación de los pueblos de la República!, alcanza a exclamar. Lo sabemos don Santiago. Entristecido y sin renunciar a su cargo, se exiló en Montevideo para morir en la mayor de las pobrezas. Empezaba a morir con su derrota mucho más que su gobierno. Empezaban a morir los sostenedores de la Causa: Nuestros gauchos y nuestros negros. Y de paso también nuestros indios.

.

La “cuarta” República Mesopotámica,

.

    Francisco Ramírez, general de Artigas, formó la Suprema República Entrerriana en 1820 para formarse un poder interno mientras se aseguraba en el Litoral e iba contra los paraguayos independistas, esperando un segundo round contra Buenos Aires. Era una base política e institucional para hacerse con las veces de líder nacional.

 Urquiza y varios antirrosistas le “copian” la idea. En 1842 el general Paz andaba tras los pasos de una “Federación Oriental”, escindiendo a las provincias del litoral para ligarlas al Uruguay y a Río Grande, con la venia inglesa. Rosas lo puso en su sitio meses después.

.

El “castellano de San José” reitera la idea en 1846 (por medio del tratado de Alcaraz) y en 1852, cuando vio que se caía a pedazos la Confederación Nacional forjada por el Restaurador. Hubieran quedado formado tres estados: La “Mesopotamia”, Buenos Aires, y el resto. Por suerte, los entrerrianos se sentían demasiado argentinos para seguirle el mal paso. Pero insistirá tras Pavón. Lo que me lleva a preguntar, ¿De qué patriotismo nativo estaba hecho el sentimiento nacional de Urquiza? Ustedes, en el interior de sus conciencias, se lo sabrán responder.

 .

 Otra vez los tres estados “argentinos”.

.

             La victoria de Pavón nubló la buena estrella de Mitre. Todos en Buenos Aires esperaban que en una campaña a lo Napoleón, como dice José Ma. Rosa, entrara en los trece ranchos y los sableara a todos. Pero Mitre, duda. Sabe que sin Urquiza no se puede hacer nada.

 Sarmiento exulta: “Southampton o la horca”. Nada de arreglos con el castellano. Como dice un cronista de la época, Mitre mantuvo la cabeza fría en medio de tantos botarates: Desgraciados que se ganan la lotería y no saben qué hacer con tanto dinero. José Mármol, Norberto de la Riestra, Valentín Alsina se pronuncian por escindir el país. Que Urquiza se encierre en la Mesopotamia, nosotros en Buenos Aires y que los “once ranchos” restantes se pudran tomando mate de ayer y fumando puros paraguayos. Mitre no las tenía todas consigo.

..

 Mitre se la jugó por la argentinidad, acompañado por militares orientales, Sarmiento y el tucumano Marcos Paz. Al primero le dice, su amigo Vélez me tiene por un idiota en lo político y en lo militar, hágalo callar. El país se nos sirve en bandeja y no es tiempos de recular. Y se la jugó por la “argentinidad”, imponiendo al país los lineamientos liberales.

 

     No pasaba de diciembre de 1861 con el general Pedernera, vicepresidente en ejercicio del Poder Ejecutivo, hipotecando la Casa de Gobierno de Paraná. Consciente de la duplicidad de Urquiza, le mandó las llaves de la misma: Así terminó la Confederación Nacional y Popular iniciada con el Pacto Federal de enero de 1831.

.

La hora de Mitre.

 ..

En su brillante “Historia Crítica de las Corrientes Ideológicas Argentinas”, Editorial Fundación Ross, 2013, páginas 259 y subsiguientes, Hugo Chumbita nos trae del recuerdo la visión analítica de Mitre común a los países americanos. Cito textual: “Mitre definía «tres partidos originales» que habían sido gobierno: el partido conservador, el liberal y el radical.

    “-El primero de estos tres partidos estuvo representado en su origen por los hombres de menor alcance, que creyeron que la revolución del 25 de Mayo, había sido hecha para sustituir unos gobernantes a otros, y continuar las tradiciones de la colonia, tendencias que tenían por aliado al espíritu aristocrático de la parte de la sociedad que profesa esas ideas. Posteriormente ha sido monarquista, luego hacendado, en seguida propietario, y últimamente ha quedado reducido a hombres de peso y buen sentido, que flotan entre el progreso y la resistencia, por no tener bandera que les sirva de reunión.”

   “-El partido liberal que convirtió el movimiento del 25 de Mayo en revolución democrática, que formuló en leyes memorables el decálogo de la república futura, que influyó para que se declarase independencia, que se agrupó en torno de Rivadavia después del cataclismos del año ’20, que rechazó siempre la influencia del caudillaje, que hizo constante resistencia a Rosas y que desde el 3 de febrero de 1852 hasta la fecha, marcha con firmeza hacia adelante en pos de un estandarte que simboliza sus principios, ése es un partido de porvenir.”

    “-El partido radical ha sido representando ante nosotros por los bárbaros. Artigas, Ramírez, López, Aldao, Rosas, ésos son los apóstoles del partido radical, del partido de la exageración de la democracia y de la igualdad, que ha pretendido igualar la inteligencia con la barbarie, en vez de levantar las masas hasta la altura de la inteligencia.”.

..

   En función de este esquema, Chumbita culmina diciendo que para Mitre una comunión entre liberales y conservadores era mucho más posible que con los “radicales”. Lo que no aclara Mitre en su documento, y eso es lo realmente interesante del posible pacto, es en donde ubicaba él a Urquiza.

 .

La Colonia.

..

   El plan político del general Bartolomé Mitre es convertirnos en una factoría inglesa. No me quedan mayores adjetivos. Nos adentramos en el mundo, en la llamada división internacional del trabajo, como proveedor agropecuario del Imperio Metrópoli. ¿Qué necesita Inglaterra? Materias primas. ¿Qué nos ofrece? Productos manufacturados. ¿Cómo lo hacemos? Nosotros, ingleses, les ofrecemos créditos para que ustedes puedan generar una estructura acorde a nuestras necesidades. ¿Y cuáles son esas ‘necesidades’? Miren, nosotros les daremos los vagones de tren, para constituir vías ferroviales que unan la pampa con el Puerto. Ustedes dennos una legua a la redonda de por donde pasen tales vías. Ustedes garanticen que el servicio funcione porque al principio será deficitario con créditos blandos a los gerentes del Ferrocarril. Liberen el comercio, nada de trabas a las mercaderías que les venderemos. Y si al principio no les cierran las cuentas, les volveremos a dar empréstitos a pagar ‘cuando puedan’. Ayúdennos, de paso, a erradicar ese mal ejemplo que es el Paraguay. Entendemos que no tienen técnicos a la altura de la hora, Hemos formado en nuestras aulas al mejor economista que pueda entender la situación: Norberto de la Riestra[1]. Y además, necesitaremos abogados que velen para que a nuestras empresas no las toque algún desquiciado con arranques de Rosas. Déjennos distribuir bancos privados que tengan el control monetario de la divisa argentina: permítanles la emisión de billetes de distintas índole, que sirvan para ganar algo de todo lo que estamos haciendo para desarrollarlos. Libre importación de productos nuestros, que no se genere una industria competidora, solamente produzcan granos, lanas y cueros. Es lo que nos hace falta, hoy por hoy. Ya les diremos, en el futuro, que más necesitamos. Ah, y olvídense de reclamar la soberanía de las Islas Malvinas. De este tema no se habla más.

    La Argentina “liberal” mitrista, no pasa de ser, una colonia británica.

 


[1] Hay unas palabras majestuosas del general Perón refiriéndose a la asunción de Adalberto Krieger Vassena como ministro en el ‘Onganiato’, que merecen publicarse, por la similitud con lo que les acabo de decir: “Forman a un economista en el exterior, y luego te lo imponen como ministro para prestarte plata”.

 


[2] El doctor Nelson Castro, en su “La increíble historia de los vicepresidentes argentinos”, detalla que las cartas en realidad eran de Marcos Paz. Derqui las portaba en su sobretodo, y tras una reunión en San José, se lo olvidó en un descuido. Urquiza no pudo resistir la tentación de leerlas, y se sintió traicionado. Desde ese momento se mostraría proclive a entregar al Presidente.

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Mis Mentiras Favoritas

Blog debate de Historia Nacional, SUSCRÍBASE YA

Una chica trotamundos

CONSEJOS E HISTORIAS DE UNA CHICA VIAJERA

Pájaro Rojo

El blog de Juan Salinas, (a) "El Pájaro", "Beto", "Juanjo", etc

Ateneo del encuentro

Blog debate de Historia Nacional, SUSCRÍBASE YA

Proyecto Vertientes

El Blog del Río Paraná

HISTORIA Y DOCTRINA DE LA UCR

Blog debate de Historia Nacional, SUSCRÍBASE YA

ESA VIEJA CULTURA FRITA

Blog debate de Historia Nacional, SUSCRÍBASE YA

Jose Luis Muñoz Azpiri

Blog debate de Historia Nacional, SUSCRÍBASE YA

A %d blogueros les gusta esto: