Carlos Pistelli

Blog debate de Historia Nacional, SUSCRÍBASE YA

II-Congreso de Oriente, El 1815.

https://carlospistelli.wordpress.com/2014/06/22/congreso-de-oriente-episodio-i/

ALVEAR.

CarlosMariadeAlvear La vida de Alvear bien vale una novela biográfica. Sin mentir absolutamente nada sobre él, como suelen hacer los novelistas que ficcionan bastante, y exagerar partes de sus anécdotas, no debe haber “prócer” más interesante para narrar que él. Su padre lo llevaba a Europa en viaje cuando navíos ingleses hundieron la nao, provocando la guerra que desemboca en Trafalgar. Sobreviven don Diego, el padre, y él. Vive en España hasta que se decidió a regresar. En marzo de 1812 toca suelo porteño, y con él viene nada más ni nada menos que San Martín. Desde ese momento conspira contra Rivadavia, alma del Triunvirato. En octubre se hacen con el Gobierno, tras un golpe de Estado. Monteagudo, su pareja de aventuras, se le declara a Pueyrredón, y la sangre no corrió porque hubo quiénes los calmaron. Pero así y todo, don Juan Martín se la tuvo jurada a don Bernardo, y el tiempo los encontraría carteándose de lo lindo. Alvear se hizo con el poder en Buenos Aires. La de zafarranchos cometidos no tiene parangón en la rica historia argenta al respecto. Era un temible botarate dispuesto a todo. Y cuando les digo dispuesto a todo, a todo. Un Maquiavelo sin las luces, que las tenía, ¡y cómo!, para llegar a puerto sus luminarias ideas.

   Para marzo de 1815 todos están indispuestos con él. Es cierto que era joven, no contaba 25 años, pero en esos tiempos se maduraba más temprano. Bueno, don Carlos jamás maduró. El único que finalmente lo pudo encuadrar dentro de los sentires patrios fue Rosas, y allá por 1836. Entre 1815, cuando creyó tocar el cielo con las manos, hasta entonces, hizo y deshizo para hacer dulces. No hubo una sola que no se haya mandado.

.

ARTIGAS.

Jose Gervasio Artigas   Mientras Alvear intenta mandar sobre el páis, Artigas ha crecido en la opinión. La bandera artiguista se ha plantado en Montevideo, y aunque todos le susurran planes en donde entrar, se mantiene incólume con la Causa de los Pueblos. Al menos los del Litoral. Alvear se la ha declarado, pero en Guayamos, Ortigués ha destrozado a Dorrego, el enviado a acometerlos (campaña que fue el bautismo de Lavalle) La guerra civil frente al enemigo de la Patria, se ha instalado en el Plata, y no se irá de ella largas décadas. Victorio en la orilla oriental del Paraná, Artigas lleva la guerra al otro lado. En esos meses, tanto Alvear como Artigas envían sendas misiones diplomáticas a la corte lusitana de Río, que prueban que el desprecio mutuo que se tenían, los había llevado a cometer acciones reñidas con la ética patriótica. (corre por mi cuenta).

  En marzo de 1815, Artigas está en Santa Fe, y Alvear envía tropas a acometerlo. En Fontezuelas, se les amotinan. Alvear tambalea. San Martín en Cuyo, y Rondeau en el norte se le han amotinado también, y vive sus últimas horas el ensoñado “Napoleón del Plata”. Persiste, ¡Cómo no va a persistir!, tiene tropas leales, que igual se le desbandan a cada minuto, ha hecho del fusilamiento la norma de gobierno, pero finalmente cede a todo, y se va del país. Llega a Río, y se pone a disposición de Fernando VII. ¡Es un muchachito hecho y derecho!

.

ÁLVAREZ THOMAS y SOLER.

  Sobrino político del general Belgrano, el coronel Álvarez Thomas se encuentra en un lugar que nunca soñó: Amo de Buenos Aires. Propone la paz con Artigas, y convocará a un Congreso independentista en Tucumán. Pero si quiso hacer una paz duradera con Artigas, se encontró en una situación complicada para la cual no tenía piné. Artigas se sentía fuerte para no transigir; Y la elite porteña tampoco se lo tragaba, y menos para aguantárselo a Artigas. Álvarez le mandó a Artigas en bandeja de plata unos traidorcillos para que hiciera lo que quisiera con ellos, pero don José les contestó con altura: “No soy el verdugo de Buenos Aires”.

.

    El que tuvo todas las barajas en Buenos Aires para mandar pero le faltaba muñeca y claridad conductora, era Miguel Estanislao Soler, con sus tercios de cívicos, donde orbitaban Dorrego, Parola, etc. Con tenderle la mano a Artigas lo hubiera conseguido, pero Soler, “caudillo” cívico, le faltaba comprensión del medio, y miras políticas, fuera de su ‘porteñismo’. En 1816, y en 1820, le pasaría lo mesmo, y tampoco supo cómo. Terminó siendo un oscuro legislador de Rosas, que, como siempre, sabía dar utilidad al patriotismo de los argentinos.

.

ARTIGAS Y MONTEVIDEO.

 Si las elites porteñas no lo soportaban por “federal”, la montevideana no le aguantaba su “populismo” ruralista. Artigas no era un caudillo popular de los que polularán en el Patria. Era un Jefe, un Líder de la Causa Emancipadora. Intransigente, pero con sus aires campechanos para armar frentes antiporteñistas. Y con sabiduría, que si no es lo mismo que “cultura”, le sobraba para entender la situación y perdurar en el tiempo cuando todos le complotaban contra. El problema es que Artigas era un Gran Líder, organizando el desorden dejado por los borbones, pero rodeado de tantas apetencias foráneas que querían quedarse con parte, y con todo, de las tierras donde el “Patrón” mandaba. Tuvo colaboradores extraordinarios, secretarios geniales, y comandantes de altura. Pero el problema eran las tentaciones que se presentaban a sus subalternos, la imposibilidad de constituir un gobierno firme, y la cantidad de enemigos que se le fueron sumando. No descarto la imposibilidad de Artigas de formar alianzas duraderas con posibles jefes que lo entendieran, casos Güemes, San Martín, y la ya mencionada disputa personal con Belgrano. Como nunca pudo hacer pie ancho en Montevideo, y encima su capital provincial era su campamento volante que iba de aquí pa’ ya, el caudillo lo absorbía todo, y todo se dependía de él.

.
  Ortigués, gobernador de Montevideo, ordenó la introducción de los españoles europeos, y el Cabildo montevideano se negó rotundamente. Artigas estaba todavía en Santa Fe, e insistió con que se obedeciera a su segundo al mando. Pero no hubo caso. Empezó su lento regreso entre poblaciones que lo vitoreaban hasta el delirio, y convocó al congreso de la provincia oriental en Mercedes.

.

CONGRESO DE MERCEDES.

artigas

José Artigas. Al Muy Ilustre Cabildo.

Reglamento de que se servirá el Muy Ilustre Cabildo de la ciudad de Montevideo para la reunion de las Asambleas electorales, y nombramiento de diputados qua deben emanar de ellas, para el Congreso convocado en esta data.
1.° La ciudad se dividirá en cuatro cuarteles, ó departamentos; la comprension de cada uno de ellos será fijada por el Muy Ilustre Cabildo.
2.° Los ciudadanos Antolin Reina, Ramon de la Piedra, Pablo Perez y Santiago Cardoso, miembros del M. I. C. presidirán separadamente en cada uno. La suerte decidirá el que privativamente les corresponda.
3.° Los ciudadanos de cada departamento concurrirán desde las nueve de la mañana hasta las cinco y media de la tarde del día subsiguiente á la recepcion de la órden de esta data, á las casas que indiquen los respectivos presidentes, á nombrar tres electores correspondientes á su distrito.
4.° El voto irá bajo una cubierta cerrada y sellada: y el sóbre en blanco. En la mesa del presidente firmará todo sufragante su nombre en el sobrescrito, que tambien se rubricará por aquél, y un Escribano que debe serle asociado. El Escribano numerará y anotará los papeles entregados por los votantes, echándolos en una caja, que concluida la hora se conducirá cerrada al Muy Ilustro Cabildo, el cual abrirá las cuatro sucesivamente, y cotejando en cada uno los votos con la numeracion y anotacion, procederá al escrutinio.
5.° Los tres ciudadanos que en cada departamento saquen la pluralidad, se tendrán por electores para el nombramiento de diputados, al que procederán, siendo citados acto continuo.
6.° Reunidos en la Sala Capitular se separará de ella el M. I. Cabildo, y nombrarán ellos un presidente entre si, y harán la eleccion de tres diputados, que serán los que concurrirán por esa ciudad capital de provincia al Congreso indicado.
7.° Electos los tres diputados se les comunicará inmediatamente las credenciales y poderes competentes en la forma que corresponde.
8.° El M. I. Cabildo trascribirá respectivamente á todos los pueblos de la Provincia hasta las márgenes del Rio Negro, el reglamento preciso para la reunion de sus Asambleas electorales. debiendo nombrarse en cada una un diputado por cada pueblo para concurrir al predicho Congreso.
9.° Se pondrá muy particular esmero en que todo se verifique con la mayor sencillez posible, cuidando que el resultado sea simplemente la voluntad general.
Dado en este Cuartel general á 29 de Abril de 1815.
José Artigas.

.

   Representantes de los pueblos orientales se darían cita en la localidad de Mercedes. Allí también se dirigirían los emisarios de Álvarez Thomas para arreglar con el artiguismo la situación caldeada de meses anteriores. Ya el lugar elegido sonaba a afrenta. Estaba bien que en Mercedes se produjo el grito de Asencio, y era la localidad predilecta de Artigas. Pero para el Cabildo de Montevideo era humillarse ante un pueblo menor. Artigas estaba en la cumbre de su liderazgo político. La provincia oriental, las Misiones, el reclamo duradero al Portugal por la ocupación de las Misiones Orientales, Corrientes, Entre Ríos, Santa Fe, y hasta Córdoba se dejaban conducir por su Jefatura. Pero Montevideo le recelaba, y le movía el suelo. Sus mejores mentes, si podríamos llamarlos así, ya estaban en Río, conspirando contra su liderazgo, y convertir al Uruguay, en la provincia Cisplatina. La situación no era sencilla.

  Este liderazgo caudillesco de Artigas no deja ser raro, y aún sus mejores lugartenientes (que le fallaron), llámese Lavalleja, Oribe, Rivera, Ramírez, Estanislao López, Marianito Vera, aprendieron todo de él. No eran caudillos a la vieja usanza, “Acá mandamos nosotros y hacemos lo que se nos canta”. No señor!. Tenían una debilidad hacia “los cuadernitos”, como se burlarían Quiroga y Rosas. No cabían dudas que Artigas era el que mandaba. Pero todo se dará en el concurso de las “instituciones” que se creaban. Artigas era el Jefe, sí, pero un Reglamento Constitucional fijaría los límites de su mandato. La Soberanía Popular, cuna de la Soberanía Nacional, se sostenía en el voto universal masculino, y aquí “Naides es más que Naides”. Era un Demócrata, en el genuino sentido de su significado.

.

  Pero Montevideo no concurrió a Mercedes, y Artigas andaba de aquí para allá con los legisladores de los pueblos de la Provincia, que todavía no se constituye como tal. Su prédica confederal, aprendida en los libros de los literatos yanquis, convivían con su intuición sobre Qué es lo mejor para los pueblos que conduzco. Es en Artigas donde más crudamente queda reflejado lo que significo la caída de los borbones en América. El Soberano deja de ser un Rey omnipresente, pues su andamiaje se vino abajo, y la reconstrucción del Orden Social, se constituye desde el Pueblo. Castelli y Monteagudo eran geniales oradores retóricos al respecto; pero es en el Artiguismo donde sus ideas mejor se llevan a cabo. Son los pueblos los que conforman la nacionalidad incipiente, que se condensará en una próxima Declaración de Independencia. Y ese nuevo orden, se constituirá en verdaderas asambleas populares. Nada de lo que se haga vendrá de una mente iluminada y europensante: Artigas, con su genio extraordinario, apenas es el intérprete de un Pueblo que lo elige como su Jefe. NO hay vanguardismos aquí: Acá hay Pueblo, de veras. Y eso, aunque Artigas también tenía todos los vicios y virtudes propias de un caudillo rioplatense.

.

MISIÓN BLAS PICO.

.

  Mientras José Javier Díaz en Córdoba, Candioti en Santa Fe, Blas Basualdo en Corrientes y norte de Entre Ríos, y Hereñú en el sur entrerriano, le sindican afecto y devoción, Artigas recibe en Paysandú (donde está con los delegados orientales), a una misión enviada por Álvarez Thomas:  Son ellos el doctor Rivarola, y un viejo rival artiguista, el coronel Blas Pico. Debe haberle sonado a afrenta que Álvarez le mandara a Pico, pero los recibió igual. Los enviados porteños, dicen los historiadores, le ofrecieron la conformación de un Estado separado de Buenos Aires (con la posibilidad que se les ligara Entre Ríos y Corrientes), pero que el límite sería el río Paraná: ¿Le ofreció Álvarez secesionar el país, o apenas reconocer la jefatura de Artigas en la orilla izquierda del Paraná, para evitar su expansionismo? Total, él ya tenía conocimiento de las misiones de Alvear a Río, y suponía que más temprano que tarde los portugueses lo atacarían a traición.

Era la misma proposición de meses anteriores, y que repetía la situación de enero de 1813, cuando la elección de los diputados a la Asamblea. Pero en dos años las cosas han cambiado. Ya no es Artigas el caudillo de un pueblo sin patria (estábamos en plena redota), ni el General de soldados descalzos. Está por convertise en el Protector de la Liga de los Pueblos Libres, que están a punto de reglamentar su existencia. No, en el caso de una separación independentista de Buenos Aires, sino en constitución de su autonomía. Si los porteños no lo entendieron en 1813, ni en 1811, ni nunca, Artigas les responde con las mismas verdades de siempre: con un mejorado de las instrucciones federalistas del año XIII.

1. (…) La Banda Oriental entra en el rol para formar el Estado denominado Provincias Unidas del Río de la Plata. Su pacto con las demás provincias es el de una alianza ofensiva y defensiva. Toda provincia tiene igual dignidad e iguales privilegios y derechos y cada una renunciará al proyecto de subyugar a la otra. La Banda Oriental del Uruguay está en el pleno goce de toda su libertad y derechos, pero queda sujeta desde ahora a la Constitución que organice el Congreso general del Estado, legalmente reunido, teniendo por base la libertad.

.

  No hubo caso, y los convencionales porteños se volvieron a Buenos Aires el 20 de junio, cabizbajos y derrotados. Tres días después empezaban a llegar a Arroyo de la China, hoy Concepción del Uruguay, los diputados al famoso Congreso de Oriente, que, sin Artigas, empezaron a deliberar. Estaba pendiente la organización de la provincia entrerriana, como la correntina, y la misionera, pero antes que nada había que fijar los parámetros generales de su constitución. Seis días después, Artigas, con los diputados orientales consigo, desembarcó en Uruguay (como se dicen así mismo los de Concepción), y… Y bueno, eso se los dejo pa’ el domingo.

continuará…

Anuncios

2 comentarios

  1. Carlos Pistelli

    Juan Carlos Serqueiros En efecto Artigas era un demócrata. A tal punto lo era, que el gestor de la invasión portuguesa a la Banda Oriental, Manuel José García, calificó al artiguismo como un “sistema radical de libertad”. “Sistema exagerado de libertad popular” fueron las palabras exactas que escribió.

Trackbacks

  1. III-Congreso de Oriente, Convocatoria. | ¿VALE LA PENA SER ARGENTINO?

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Mis Mentiras Favoritas

Blog debate de Historia Nacional, SUSCRÍBASE YA

Una chica trotamundos

CONSEJOS E HISTORIAS DE UNA CHICA VIAJERA

Pájaro Rojo

El blog de Juan Salinas, (a) "El Pájaro", "Beto", "Juanjo", etc

Ateneo del encuentro

Blog debate de Historia Nacional, SUSCRÍBASE YA

Proyecto Vertientes

El Blog del Río Paraná

HISTORIA Y DOCTRINA DE LA UCR

Blog debate de Historia Nacional, SUSCRÍBASE YA

ESA VIEJA CULTURA FRITA

Blog debate de Historia Nacional, SUSCRÍBASE YA

Jose Luis Muñoz Azpiri

Blog debate de Historia Nacional, SUSCRÍBASE YA

A %d blogueros les gusta esto: